RESPUESTA ACTIVIDAD DOS
Comentario a cita de la profesor Cristina Sales
Arasa (2009) de la guía de actividad 2, Opción 1, Guía 2, “Profesor y
Estudiante en la era tecnológica. Nuevos roles. Nuevos retos– Sofía Plus.
Por: Jesús Eduardo Campillo Parra, (520053) Pereira,
Mayo 20 de 2013.
Opción 1
(Cita de un experto): Analice la siguiente afirmación de la
profesora Cristina Sales Arasa (2009). “Se
puede dar el caso de un profesor que no utilice tecnologías. Esta decisión constituye una estrategia del profesorado
frente a las TIC. Podríamos pensar que la razón es que no ha recibido la formación necesaria o que en el
centro no hay aparatos
suficientes. Sin embargo, suele ocurrir que, al indagar más, descubrimos que
este profesor ofrece otro tipo de
justificaciones, que reflejan criterios como “con las TIC no se puede aprender, hay que trabajar con
el libro de texto”, “las utilizaré cuando quiera entretener a mis alumnos”, etc. Son criterios en los que se manifiesta
la actitud de una parte del
profesorado, que concibe a las TIC como artefactos provenientes del contexto
social y las asocia a las prácticas
que tienen lugar en dicho contexto, prácticas de entretenimiento fundamentalmente”.
Lo único permanente en la naturaleza es el CAMBIO.
(Dialéctica)
El perpetuo CAMBIO es
la base de todos los procesos y fenómenos que tienen lugar en el universo,
desde el simple desplazamiento en el espacio hasta al pensar.
(V. Majovko – P. Makarov. 1969)
“Se
puede dar el caso de un profesor que no utilice tecnologías. Los tiempos modernos, digamos a partir de las
últimas décadas del Siglo XX, y principios del Siglo XXI, los cambios
científicos y tecnológicos, son abrumadores. El gran reto es la apropiación
social de tales adelantos. Desde las campañas Presidenciales de Bill Clinton en
los Estados Unidos, se han venido implantando la frase: “APRENDER A APRENDER”, cuya aplicación práctica en inducirnos en la
adquisición de metodologías, en todos los campos del conocimiento. En la “Sociedad del conocimiento”, el paradigma es el de “ENSEÑAR A APRENDER”, cuyo sentido no
es otro que el de saber como “apropiarse” del conocimiento que nos ofrecen la
Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs). Se ha dicho desde la
filosofía antigua, que el “hombre todo debe aprenderlo” y la mejor manera es la
de orientarlo en cómo adquirir ése conocimiento y cómo aplicarlo en su propio
beneficio y en el de la sociedad.
En el libro “La Tercer Cultura” de John Brockman [Pág. 14], se nos dice: “La
naturaleza humana no cambia demasiado. La ciencia sí, y los cambios se acumulan
alterando el mundo de manera “irreversible”. Estamos viviendo en un mundo en el
que, el mayor cambio es el ritmo del cambio mismo. La ciencia se ha convertido
así en un gran reto.”
Reusarse al cambio es el mayor de los
retrocesos y especialmente en el campo de la educación, cuando se tiene que
marchar a la vanguardia de los descubrimientos científicos y tecnológicos.
Rechazar el empleo de las tecnologías y
de las ayudas audiovisuales, videos, imágenes en movimiento, mapas conceptuales
y mapas mentales, unidos al cúmulo de información y difusión, no justifican el
rol de docente.
La educación abierta, la posibilidad de
acceder a redes de información personalizadas y sociales; Bibliotecas
virtuales, ebooks, ya son posibilidades “irreversibles” [Brockman. Pag.14]
No podrá alegarse en el futuro, que el
no uso de las TICs, son “estrategias del Profesorado”, que “…no ha recibido la formación…””…con las TICs
no se puede aprender…” “Las TICs…como asociadas a las prácticas de
entretenimiento”, ya no son excusas, frente a las políticas Gubernamentales:
Vive digital, Colombia Aprende, Sena Virtual, Sofía Plus, que es importante
destacar están cumpliendo un papel de avanzada en el territorio nacional, que
nos deben enorgullecer.
Creo pertinente, frente al rol del
alumno en el Siglo XXI, el siguiente pensamiento de Buda:
“No
fundéis vuestra creencia en la fuerza de las tradiciones, aún cuando hayan sido
honradas por numerosas generaciones y en muchos sitios; no creáis una cosa
porque mucha gente hable de ellas; no os guiéis de la energía moral de las
antiguas leyendas. No creáis nada que dependa de la sola autoridad de vuestros
maestros o sacerdotes. Después de haberos informado, creed en lo que habéis
experimentado, y que os parezca razonable, lo que sea bueno para vosotros y
para los demás”
Lo anterior debe aplicarse ante la
independencia del alumno, la inmensidad de puntos y aspectos de la información
que puede obtenerse, la crítica que sobre ella debe hacerse y del eclecticismo
con que debe aceptarse lo bueno y lo útil, para el alumno y para la sociedad.